12 Secretos de los Sueños que te sorprenderán

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12 Secretos de los Sueños que te sorprenderán

Mensaje  kiata el Dom Oct 31, 2010 1:24 am

12 Secretos acerca de los sueños que talvez no sabías
Revelados por Neurocientificos


¿Es posible implantar un sueño en otras personas?
En qué sueña Morfeo cuando duerme? Puede que muy pronto lo sepamos. Estamos muy cerca de espiar los sueños ajenos y compartir los propios. Así lo confirman los siguientes descubrimientos. Deirdre Barret, psicóloga de la Universidad de Harvard, utilizó la técnica de “incubación de sueños” para que sus estudiantes resolvieran un enigma mientras dormían.Primero les hizo crear una imagen mental del problema y les pidió que fuera lo último que vieran antes de dormir. Luego les recomendó no saltar de la cama al levantarse, para recuperar lo soñado, ya que una distracción lo elimina. Barret descubrió que un 25% de los estudiantes encontró la solución al problema mientras dormía. Pero hay otros modos de influir en el sueño ajeno. Por ejemplo, “estimular su cuerpo rociándolo con agua”, sugiere Mark Balgrove, psicólogo de la Universidad de Swansea y experto en sueños y estados de consciencia: “Así, la sensación física se incorporará al sueño”. Y añade: “También es posible hacerlo antes de que se duerma, sugiriéndole qué soñar. Funciona si es algo que a la persona le interese. Si dos personas creen que se pueden encontrar en sueños, podrían provocar un encuentro onírico”.

¿Por qué no te despiertan los ruidos fuertes?
Nuestra mente construye los sueños, y los genes la forma en que dormimos. “Al igual que cada uno tiene su huella dactilar”, nos asegura Pin Arboledas, director de la Unidad del Sueño del Hospital de Valencia, “todos tenemos unas características de sueño. Es un claro ejemplo de realidad bio-psicosocial, en el que tanto la genética como los hábitos adquiridos en los primeros años de vida nos condicionan.” Para Julio Fernández Mendoza, investigador del Centro de Investigación y Tratamiento del Sueño de la Universidad de Pensilvania, la causa “depende de cuánto se vean afectados por agentes externos los centros cerebrales que regulan el sueño. Un estudio reciente ha demostrado que las diferencias de las ondas cerebrales durante ciertas fases del sueño explican por qué algunas personas se despiertan con ruidos externos y otras no.”

Por la mañana, ¿no eres precisamente..., agradable?
No me mires ni me hables apenas me levanto”. Estas son las primeras palabras que muchos dicen por la mañana. O que oyen al despertarse. Según Julio Fernández Mendoza: “Está demostrado que en personas sanas la privación de sueño, sea total o parcial (es decir, no dormir en absoluto o solo hacerlo 4 horas) en condiciones de laboratorio, no solo produce somnolencia y peor rendimiento cognitivo al día siguiente, sino que también aumenta el efecto negativo (especialmente, el nivel de irritabilidad). En el laboratorio de sueño también se ha observado que si la persona se despierta con un alto nivel de somnolencia (asociado a situaciones de sueño insuficiente), la respuesta afectiva del individuo suele ser plana o negativa. En especial, si se le somete a pruebas relacionadas con la interacción social”. Pese a esto, hay quienes, sin importar cuánto duerman, se levantan de mal humor.

Dormido consumes tanta energía como durante la vigilia
Por la noche, el cuerpo descansa; pero en ciertas fases, nuestro cerebro sigue casi tan activo como durante la vigilia. Y existe una razón para ello. Según José María Delgado García, director de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide, esto sucede porque: “Hay grupos neuronales que disminuyen su producción de potenciales de acción (ondas de descarga eléctrica que viajan a lo largo de la membrana celular) durante el sueño, entre ellos diversos centros motores corticales, subcorticales y cerebelosos. Pero otros muchos grupos neuronales se mantienen activos y producen impulsos nerviosos, por lo que durante el sueño se mantiene una importante tasa de consumo de glucosa y de oxígeno. Mantener las propiedades funcionales de las neuronas (en particular de su potencial de membrana, de la pequeña diferencia de potencial eléctrico entre su interior y su exterior) consume un considerable porcentaje de energía metabólica”.

Te despiertas antes de que suene la alarma
aveces, en realidad muy a menudo, deseamos 10 minutos más de sueño. Pero otras, sobre todo en la semana laboral, nos despertamos en los minutos previos a que suene el despertador. ¿Por qué sucede esto? Según Eduardo Estivill, director de la Unidad del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona: “La culpa la tiene el núcleo supraquiasmático. Esta zona del hipotálamo es nuestro reloj biológico. Nos indica cuándo tenemos que despertarnos y cuándo debemos dormir. Así, si lo acostumbramos, despertándonos siempre a una hora concreta, puede que con el tiempo él mismo se despierte siempre a la misma hora, sin estímulos externos. Esto le sucede a mucha gente después de sostener una rutina similar durante un tiempo prolongado”. Para José María Delgado García: “En determinadas fases del sueño se pueden percibir estímulos externos que no alcanzan el nivel consciente. Así, sería posible durante el sueño ligero detectar la hora que marca el reloj y no ser consciente de ello”.

¿Por qué sientes frío o dolor mientras duermes?
te encuentras en lo alto de una montaña. No solo ves el paisaje que te rodea, también sientes el frío, el tacto rugoso de la piedra y aun el viento... ¿Cómo es posible si estás soñando? La realidad es que “el cerebro guarda toda la información que aprendemos mientras estamos despiertos”, asegura Eduardo Estivill. “Estas sensaciones son almacenadas en áreas del cerebro todavía desconocidas, pero durante las ensoñaciones podemos recordar sensaciones vividas, tanto físicas como psíquicas.”
Pero no solo de la memoria vive el sueño. “Las sensaciones de frio o dolor se dan”, aclara Julio Fernández Mendoza, “porque el organismo no está inactivo durante el sueño, no está cerrado al exterior, incluso durante el sueño profundo hay microestados en los que se procesa información tanto interna como externa”.

¿Hay reglas físicas propias de los sueños?
Jeff Warren es el autor de Viaje mental. La rueda de la consciencia. El libro es el resultado de sus entrevistas con especialistas en sueño, neurología y psicología de todo el mundo. Y una de las preguntas que responde es justamente esta. Para Warren: “Si no existen estímulos sensoriales, nuestra conciencia parece comportarse de modo predecible, siguiendo la ley de las expectativas: lo que esperamos que pase, pasará. Pero la realidad es que el cerebro, en el sueño, realiza asociaciones libres a partir de hechos de nuestra memoria. Une aves con personas y podemos volar, podemos viajar en el tiempo… y el fenómeno más interesante es que a menudo no nos damos cuenta de que es un sueño”.

¿Puedes soñar lo que quieras?
Mark Blagorve, psicólogo de la Universidad de Swansea y especialista en sueños y estados de consciencia, nos da las claves para dirigir nuestros sueños: “Lo primero es preguntarnos cuando estamos conscientes: ¿estoy despierto o estoy soñando? Con el tiempo, y después de algunas semanas de este entrenamiento, te podrás hacer esta pregunta en sueños. Al principio dirás que estás despierto, que es la respuesta equivocada, pero otras veces te darás cuenta de que es un sueño, y en ese momento quizá puedas controlar el argumento. Los sueños lúcidos a veces ocurren de modo espontáneo, y otras solo a partir de que la persona sabe que es posible tener este tipo de ensoñaciones”.

¿Sabes en qué instante te has dormido?
Estás cansado. Sientes cómo lentamente los ojos se te cierran y piensas: “Ahora me quedaré dormido”. Unos instantes después, sigues despierto, o casi. Piensas en ovejas, las cuentas… Y de pronto, te despiertas. “¿Cuándo me he quedado dormido?”, te preguntas. Nadie recuerda el momento en que se queda dormido. Tristán Beckinstein, neurocientífico de la Universidad de Cambridge, asegura: “No es que no recordemos cuándo nos dormimos, es que no tenemos ninguna referencia mental de cuándo sucedió. Un experimento sencillo que quiero realizar a este respecto es el siguiente: en el laboratorio, un voluntario es sometido a un electroencefalograma (EEG) y debe llevar la cuenta de unos tonos que se producen cada cinco segundos. Cuando vemos por el EEG que se ha dormido, le despertamos y le preguntamos en qué número de tono se durmió. ‘En el 64’, puede que responda. Entonces, nos fijamos cuándo nos dice el EEG que se durmió y comparamos los datos. Es un experimento sencillo, nos falta afinar algunos detalles”

¿Qué hace que no nos caigamos de la cama?
Estamos en mitad de la noche. Sin darnos cuenta, nos giramos hacia un lado; entonces, la cama se acaba y nosotros acabamos en el suelo. Sin siquiera soñar que volamos, hemos aterrizado de golpe. ¿Por qué? Según Gonzalo Pin Arboledas, director de la Unidad del Sueño del Hospital de Valencia: “Realmente, lo que deberíamos preguntarnos es por qué no nos caemos. La respuesta es que hay una serie de medidas de protección que genera nuestro cerebro para que esto no ocurra. Durante el sueño REM se produce una hipotonía muscular que reduce nuestros movimientos. Esto es lo fisiológico y normal. Lo anormal es que esa hipotonía no se produzca, y aumenten el número y la intensidad de los movimientos. Dormir no es morir; el cerebro continúa trabajando y controlando nuestro cuerpo”. Puede ocurrir que este mecanismo se vea afectado por algún medicamento o alimento que inhiba la hipotonía. La cafeína puede alterar este mecanismo, y hacer que escenifiquemos los sueños y nos movamos más.

¿Es verdad que creces mientras duermes?
A cierta edad, los niños parecen crecer, literalmente, de un día para otro. Pues resulta que es verdad. Gonzalo Pin Arboledas señala que: “La secreción hormonal (y de todas las sustancias del organismo) tiene un ritmo circadiano. Esto quiere decir que su intensidad varía a lo largo del día, no es constante. Durante la fase 3 del sueño no REM se incrementa enormemente la secreción de la hormona del crecimiento (HGH), así como muchas de las sustancias que estimulan el sistema inmunitario defensivo. Por eso, durante las enfermedades los niños duermen más: se incrementa su sistema inmunitario. De la misma manera, tras las enfermedades, y por dormir más, se pueden observar fehacientemente los ‘tirones’ del crecimiento”.

¿Cómo hacerte una pesadilla?
Una de las primeras sorpresas que tuvimos al entrevistar al neurocientífico de Cambridge Tristán Be-ckinstein fue que era posible autoinducirse una pesadilla. “No recomiendo hacerlo solo”, fue lo primero que me dijo Beckinstein, “pero si insistes, prueba con una nuez moscada, entera y molida”. Y claro, lo probamos. Y tampoco lo recomendamos. No solo porque siente mal comerse una nuez moscada entera antes de dormir, sino porque la pesada (más que pesadilla) parece que quiera destruir los muros que dejan fuera tus temores más privados y juega a enfrentarte con ellos. Un viaje muy malo. Puede que estuviéramos sugestionados por lo que nos podía pasar, pero lo que sí sabemos es que no volveremos a probarlo para saber si tiene el mismo efecto. Allá UD. si lo hace.


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